ARTE – MÚSICA – CULTURA

Viernes 31 de julio – 20:00h. Teatro Municipal de Arica

Calle Baquedano #234, Arica

programa

I PARTE

ESTUDIANTES ACTIVO DE MASTERCLASS

Aliro Cortés Tamani
Canon en Re Mayor, de Johann Pachelbel.

Compuesto alrededor de 1680 por el compositor alemán Johann Pachelbel (1653–1706), el Canon en Re mayor es una de las obras más representativas del período barroco. Aunque durante muchos años permaneció poco conocida, alcanzó una enorme popularidad en el siglo XX gracias a numerosas grabaciones y adaptaciones. Escrita originalmente para tres violines y bajo continuo, la obra destaca por su elegante sencillez y por el uso de un bajo repetitivo sobre el cual las voces desarrollan melodías cada vez más elaboradas. Hoy es una de las piezas más interpretadas en conciertos, ceremonias y celebraciones alrededor del mundo.

La obra comienza con una breve introducción que presenta el característico bajo ostinato de ocho compases, repetido de manera constante durante todo el canon. Sobre esta base, los tres violines ingresan sucesivamente imitando la misma melodía, creando un tejido sonoro de gran equilibrio y armonía. A medida que avanza la música, las variaciones se vuelven más ornamentadas sin perder la serenidad y la claridad propias del estilo barroco. Su atmósfera cálida, elegante y contemplativa ha convertido al Canon en Re mayor en una de las composiciones más queridas y reconocibles de la música clásica.

Julio Cahuana Ibarra

Concierto en La menor para violín de Jean-Baptiste Accolay.

El Concierto para violín en La menor de Jean-Baptiste Accolay (1833–1900) fue compuesto durante la segunda mitad del siglo XIX y se ha convertido en una de las obras más interpretadas por estudiantes avanzados de violín. Accolay, violinista y compositor belga, escribió esta obra con un propósito tanto artístico como pedagógico, combinando una escritura accesible con pasajes de gran expresividad. Gracias a su equilibrio entre belleza melódica y desafío técnico, el concierto continúa siendo una pieza fundamental en la formación de jóvenes violinistas y un frecuente protagonista en conciertos y concursos.

El único movimiento (Allegro moderato) comienza con una introducción orquestal que presenta el carácter noble y elegante de la obra. Poco después, el violín solista desarrolla una melodía amplia y expresiva, alternando momentos líricos con pasajes de mayor virtuosismo. A lo largo del movimiento destacan escalas, arpegios y cambios de dinámica que permiten al intérprete demostrar tanto su técnica como su sensibilidad musical. Su estilo romántico, de melodías claras y emotivas, hace de este concierto una obra muy apreciada por músicos y público, siendo una excelente introducción al gran repertorio concertante para violín.

Zoe Iriarte Flores

“Primavera”, de las Cuatro Estaciones de Antonio Vivaldi – 1er mov.

Antonio Vivaldi (1678–1741) compuso Las Cuatro Estaciones alrededor de 1720, siendo publicadas en 1725. Cada concierto está acompañado por un soneto que describe escenas de la naturaleza, convirtiendo la música en un relato sonoro. «La Primavera», el primero de los cuatro conciertos, celebra el renacer de la naturaleza tras el invierno.

El primer movimiento (Allegro) comienza con un tema alegre y luminoso que representa la llegada de la primavera. El violín solista dialoga con la orquesta imitando el canto de los pájaros, el murmullo de los arroyos y una breve tormenta primaveral, para luego regresar a un ambiente sereno y festivo. Su música transmite vitalidad, optimismo y frescura, convirtiéndose en una de las páginas más conocidas y apreciadas del repertorio barroco.

II PARTE

Piotr Ilich Tchaikovsky

Concierto para Violín en Re Mayor Op.35 – 1er. mov.

Compuesto en 1878, el Concierto para violín en Re mayor, Op. 35 es una de las obras más importantes y populares del repertorio para violín. Tchaikovsky lo escribió durante una etapa de recuperación personal en Clarens, Suiza, poco después de una difícil crisis emocional. La obra fue dedicada inicialmente al violinista Leopold Auer, quien la consideró demasiado difícil y se negó a estrenarla. Finalmente, el estreno tuvo lugar en 1881, interpretado por Adolf Brodsky, recibiendo al comienzo críticas muy severas. Sin embargo, con el paso del tiempo, el concierto fue reconocido como una verdadera obra maestra del Romanticismo y hoy es una pieza imprescindible para los grandes violinistas.

El primer movimiento (Allegro moderato) comienza con una breve introducción orquestal que da paso a la entrada brillante del violín solista. Desde sus primeras notas, el instrumento despliega un canto expresivo, lleno de energía, lirismo y virtuosismo. A lo largo del movimiento, el diálogo entre el violín y la orquesta alterna momentos de gran intensidad con pasajes delicados y melódicos, reflejando el carácter apasionado de Tchaikovsky. Las exigentes escalas, dobles cuerdas, arpegios y rápidas figuraciones convierten este movimiento en un gran desafío técnico, sin perder nunca su riqueza musical y expresiva, razón por la cual continúa emocionando al público de todo el mundo.

Capricho No.5, op. 1

Niccolò Paganini

El Capricho N.º 5, perteneciente a la colección de los 24 Caprichos para violín solo, Op. 1, fue compuesto por Niccolò Paganini entre 1802 y 1817 y publicado en 1820. Estas obras marcaron un antes y un después en la historia del violín, al ampliar considerablemente sus posibilidades técnicas y expresivas. Paganini, considerado uno de los más grandes virtuosos de todos los tiempos, escribió los caprichos como piezas de concierto y estudio, desafiando los límites conocidos del instrumento. Su extraordinaria habilidad dio origen a numerosas leyendas, convirtiéndolo en una figura casi mítica del Romanticismo musical.

El Capricho N.º 5 es una de las piezas más espectaculares y exigentes del repertorio violinístico. Está construido sobre un ritmo enérgico y constante, donde predominan rápidas escalas, arpegios y pasajes ejecutados principalmente con spiccato, técnica que hace rebotar el arco sobre las cuerdas, produciendo un sonido brillante y ligero. La obra exige gran velocidad, precisión y coordinación entre ambas manos, además de un absoluto control del arco. Aunque su carácter es predominantemente virtuoso, también presenta contrastes dinámicos y momentos de gran tensión musical que mantienen el interés del oyente. Hoy es una obra emblemática para los violinistas, símbolo del virtuosismo romántico y una de las composiciones más admiradas de Paganini.

VALENTINA FUENTES LIZANA

Nació en la ciudad de Arica, donde inició sus estudios de violín a los cinco años. Desde temprana edad participó activamente en diversas agrupaciones musicales de la región, destacando su integración a la Orquesta Sinfónica Juvenil Regional de Arica y Parinacota de la Fundación de Orquestas Juveniles e Infantiles de Chile (FOJI), de la que fue integrante entre los años 2010 y 2017.

En 2018 ingresó a la Pontificia Universidad Católica de Chile para cursar la carrera de Interpretación Musical con mención en Violín. Durante su formación universitaria integró importantes elencos, entre ellos la Orquesta Sinfónica Nacional Juvenil (2021), la Orquesta de Cámara UC (2023) y la Camerata Papageno de Villarrica (2024–2025), consolidando una intensa actividad artística.

Paralelamente, complementó su formación participando en destacados festivales internacionales como el Lunigiana International Music Festival (Italia, 2023), Ilumina Festival (Brasil, 2024 y 2025) y el Festival Internacional de Música de Guadalajara (México, 2024), experiencias que enriquecieron su desarrollo interpretativo y musical.

En 2024 obtuvo el título de Intérprete Musical con mención en Violín bajo la guía de la profesora Tiffany Tieu, iniciando así su carrera profesional. Desde entonces ha participado en importantes encuentros musicales, entre ellos el Festival Internacional de Música de Huilo Huilo (2024) y el Festival Internacional de Música de Portillo (2026). Asimismo, ha colaborado como violinista en diversas agrupaciones profesionales, entre las que destacan la Soundreams Orchestra, la Orquesta Sinfónica de Ñuble y la Orquesta de Cámara de Valdivia.

Su permanente interés por el perfeccionamiento la ha llevado a participar en clases magistrales con reconocidos violinistas internacionales, entre ellos Tai Murray, Melissa White, Eszter Haffner, Eva-Christina Schönweiß, Philip Draganov, Chloé Kiffer, Rachel Ellen Wong, Henja Semmler, Sebastian Bohren e Israel Gutiérrez, incorporando diversas perspectivas interpretativas y pedagógicas a su formación.

Desde 2025 desarrolla además una activa labor docente, compartiendo su experiencia con nuevas generaciones de violinistas. Con el propósito de continuar su especialización y proyectar estudios de posgrado en Europa, ha realizado diversos viajes de perfeccionamiento. Durante el primer semestre de 2026 llevó a cabo una Pasantía de Perfeccionamiento en Viena, Austria, junto al maestro Israel Gutiérrez, gracias a la Beca Chile Crea del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, experiencia que hoy comparte mediante actividades de formación y transferencia de conocimientos en su ciudad natal.

ISRAEL MANRÍQUEZ ORTÍZ

Nacido en Chillán el 15 de noviembre de 1999, inició sus estudios de piano a los seis años de manera particular. A los once años retomó formalmente su formación musical al ingresar a la Escuela de Cultura y Difusión Artística Claudio Arrau León, donde estudió con el profesor Patricio Mora. Posteriormente, a los catorce años, comenzó su preparación profesional junto al maestro Rodrigo Furet, consolidando las bases de su desarrollo artístico.

En 2017 finalizó sus estudios de enseñanza media en el Liceo Bicentenario Marta Brunet, paralelamente a su formación musical de nivel medio en la Escuela Artística Claudio Arrau. Un año antes, a los dieciséis años, obtuvo importantes reconocimientos, entre ellos el Premio Municipal de Arte de Chillán, la selección para el XVII Concierto de Jóvenes Talentos y el Primer Lugar Nacional, además del premio a la Mejor Interpretación de la Obra Obligatoria en el Concurso Nacional de Piano «Toca el Cielo», organizado por Radio Beethoven.

En 2018 ingresó a la Pontificia Universidad Católica de Chile para cursar la carrera de Interpretación Musical con mención en Piano, perfeccionándose bajo la guía del pianista Mario Alarcón y de la maestra Liza Chung Lee.

Durante los últimos años ha desarrollado una intensa actividad artística, presentándose junto a la agrupación Los Amigos del Piano, participando en grabaciones para el Museo Claudio Arrau León y formando parte de importantes encuentros musicales, como el Festival Paisajes Sonoros de Valparaíso y la Semana Internacional de Piano y Música de Cámara en Suiza, ambas realizadas en 2022.

Paralelamente, ha desarrollado una destacada labor como pianista acompañante, docente y ayudante universitario, desempeñándose en diversas academias de música. Actualmente es profesor de la Academia Fortepiano y cursa el Magíster en Interpretación Musical en la Pontificia Universidad Católica de Chile, compatibilizando su perfeccionamiento artístico con una activa labor pedagógica.